jueves, 20 de agosto de 2015

Transitaria, 13.




La belleza no es un aZaHar



El salmo sexto según San Burquina Fasso apremia a los inválidos a tomar medidas inconsecuentes frente a problemas ya preestablecidos y no decodificados como, por ejemplo, el juego de la rana, el dulce canto de los licántropos y las excusas envolventes que unos y otros hombres se recuerdan a sí mismos al final de la escapada.[1] Citando a Marco Aurelio el tirano catalán – famoso en el mundo entero por haber devorado, sin pestañear, tres tortillas de patatas cocinadas por el aclamado chef  norsuegro Sitevistonomeacuerdo – que aludiendo a James Joyce aseguró que no es oro todo lo que reluce y que la vela de Finnegan tiene aún muchos rincones que alumbrar, habremos pues de convenir que hay dos opciones, así, a grandes trasgos:

  1. Que sí, que no, que caiga un chaparrón.
  2. Deducir induciendo que por muy listos que nos creamos siempre hay un hijo de la gran puta que se cree más inteligente (discúlpeseme el inapropiado uso de la palabra “inteligente”), y que por tanto es inútil saltarse una y otra vez todos los semáforos. Op. cit.

    En el capítulo décimo-absurdo de la Biblia de San José Blesa —canonizado en 1537 por el Papa Ricardo el Gallina, el mismo que vivió más de muchos años— se dice:

    “Hermanos, la suma de los factores es igual a la acumulación de productos cancerígenos y/o agropecuarios, en virtud de lo cual os declaro a todos profundamente subidiotas.”

    Si analizamos el sentido profundo de las ideas aquí expresadas y no por ello menos deudoras de aquel famoso sermón de la montaña que dio el pesado de Ramón Ramírez segundos antes de que a su perro —un pelanas, según unos, un Ferrari, según osaltros—le fuera amputado el rabo izquierdo, observaremos impacientemente que la profusión de citas en un texto no solamente no es garantía de nada, sino que además y para colmo es resultado de una injerencia no humanitaria que, digámoslo de una vez por todas, resulta de todo punto improcedente. Pero volvamos a Asturias. Si yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa, ¿qué sentido tiene la circuncisión en gentiles de más de medio siglo si no es a causa de la más completa e incomprensible de las locuras transitorias? O transitarias. Que haberlas, haylas. Pues el hombre es, precisamente, el ser por el que transita la palabra.[2] Pero silencio. Alguien llama. Sigue al conejo blanco. Alicia en el país de las rebajas. Esto ya lo he vivido. ¡Rema, rema, que nos vamos a la deriva!
            
    Hay otros grandes hombres que a lo largo de la Historia corroboraron lo aquí escrito y, eventualmente, incluso lo escribieron ellos mismos. He aquí el caso de Charles Dexter Ward, un tipo siniestro en todos los sentidos, pero no por ello menos digno de mención, admiración y olvido. O Thomas Wolff, por ejemplo, heredero de la tradición cristiana en tanto en cuanto inglés, sajón, anglicano, neblinoso, lluvioso y extorsionador de irlandeses. Y con esto toco el problema de Irlanda (Eire, Aire, Solfa), quedando bien en calvo que el concepto extorsionador de irlandeses es la antítesis de una bula papal. O, cómo no, el genuflexionado Raúl Soares, autor de best-sellers de la categoría y el empuje de No somos nadie, La vida es nada, Ojalá me muriera mañana y Soy depresivo porque me gusta, todas ellas obras traducidas al cantonés y al vietnamita laico y adquiribles por el módico precio de 1.000 US $ en el teléfono marciano #"$%&*+, con el prefijo Q si usted llama desde fuera de la realidad.
            
    Por último, y para finalizar, resumimos en cinco puntos clave la esencia del camino, que como por todos es bien sabido se hace, o bien al andar, o bien por medio de excavadoras, niveladoras, tuneladoras, asfaltadoras. AMDG:


1.     En el curso de una investigación, la distancia más corta entre dos puntos no es necesariamente una línea recta.
2.  En el curso y recurso de un monólogo poético indeterminado pero aspirante a la gloria universal, incluso la palabra más extraña, el giro más inesperado, la ascesis más patética o el tintineo más resbaladizo pueden ser la clave para la comprensión más universal y totalizadora ya no de la obra sino de, al loro, la propia existencia.[3]
3.     En el recurso extremo a un discurso vacío de sentido, o sea sin el menor significado aparente, aún cabría observar: —Las inclinaciones paranoico-críticas del autor y su modelo de interacción transaccional a nivel subconsciente, inconsciente y en coma. —Las modernas declinaciones idiomáticas que per se gozan de sentido histórico-gramatical en la medida de mis posibilidades, que no son muchas, pero me esfuerzo, gracias. —El non plus ultra del orbi et orbe que la sancta simplicitas tritura y prepara cual delicados huevos escalfados.
4.  En el caso aislado de una lectura espontánea o involuntaria en el estante de una librería así por probar como para ver qué es esto; la reacción subsiguiente sería de a) incomprensión, b) rechazo fulminante, c) despido improcedente y d) tabaco de liar. Y no necesariamente en ese orden.
5.   La filosofía no es un azar. Tampoco la belleza. El tiempo pasa y las opciones varían, pero entre todas las mujeres hay una, te lo digo yo, que te cambia la vida y te la cambia para siempre. (En mi caso, Oriana.)[4]

    Y de este modo llegamos al final de interludio tan clásico, tan imperativo, tan puramente presentado en su forma pura. De aquí en adelante ya no seremos los mismos. El tiempo apremia. La noche se cierra. Y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, mi espíritu errará, nostáljico.





[1] Capítulo Enésimo, Versículo Obstáculo, Perdona Disculpa. También en Ptolomeo y, a veces, en Insulto Latente, el famoso mago alienista decimonónico que encontró una cueva en donde tú y yo ahora vagamos en platónicas sombras dirigiendo nuestro espíritu hacia la Novena Puerta. (Aristóteles… ¡todo está en Aristóteles!).

[2] Lo cual nos lleva directamente a Aristóteles Sócrates Onassis, el helénico armador de trabalenguas que en medio de la nada creó un emporio de armarios sostenibles no degradables que desde la impertinencia más abyecta hizo crecer y crecer como un germen de trigo al que se subió Garbancito y años después, en declaración jurada a testigos oculares, aseguró no haber tenido relación alguna con el asesinato y posterior resurrección televisada de John Fitgerald Kennedy (JFK), un acontecimiento no exento de cierta ironía en el que se pueden analizar todos y cada uno de los grandes temas de nuestra época: el vino, las mujeres, el cine porno, las antiguas pesetas, la psicología del sacerdote, la enciclopedia como punto de inflexión, el diagrama de Venus, la tauromaquia, el canibalismo, las frases hechas, los plantones, los relojes suizos y demás componentes de esto que tontamente llamamos Tierra pues a todas luces se encuentra formada mayoritariamente por agua y por chinos, al menos en su superficie.

[3] Por ejemplo: μίμησις, que es a todas luces el concepto esencial de la existencia, y por tanto la esencia de toda existencia, y en consecuencia, en cuanto que ίδέα, probable τρόπος de un pensamiento anterior que venido al mundo en forma de intuición se deconstruye a sí mismo, asimismo, desde la perspectiva óntica del ente que ontológicamente se comprende a sí propio desde la interpretación existencial del tiempo como referencia al ser. Aunque también es posible que esto no sean más que conjeturas vacías y carentes de toda base, y aún más, que el autor se haya vuelto completamente paranoico y por tanto requiera de la inmediata asistencia de una porno-chacha.

[4] Si asumimos el contenido semántico de la palabra Wissenschaft como principio interidiomático capaz de informar toda una estructura de valores, el siguiente paso sería correr a un bar e inflarse a beber whisky de Malta hasta caer redondo y girar como un cuento de Cortázar.







Erario de Luces Muertas, 9.



9.

Soneto al imperio de las luces



    Veo el cuerpo de tu realidad ausente
y duermo en la morada anochecida 
con que rasgas el perfil de la herida
luz que derrama el cielo amaneciente.

    Es tu imagen real, pero incongruente,
tu verdad imposible aunque sentida,
todo en ti es lienzo empapado en vida
y negación del ciclo intermitente.

    Noche y día en un mismo momento,
encierras tu mundo bajo madera
por ser cápsula de mi pensamiento.

    Tu interior es la más eterna espera,
de mi alma retratado el sentimiento
que será luz y sombra, cuando muera.




miércoles, 12 de agosto de 2015

Erario de Luces Muertas, 8.



8.


La indiferente horizontalidad 
del paraguas negro sobre la mesa




    Quiero impregnar de pastel rojo las comisuras del silencio

y borrar la verticalidad de las esquinas
desde que no siento ya resbalarme los colores por el oído.
Todo cuanto aprendí de la luz es mentira,
como es incierto el burdo olor de esa suave melodía eólica
que es voz de un torrente de prisiones diferentes.
Son mis ojos quienes velan por la guitarra amada
ignorando a un tiempo cómo hacerla sonar…
insensible ella como indiferente la horizontalidad
del paraguas negro que duerme sobre la mesa.

    Quiero acabar con la sensación de distancia

en el sucederse de perspectivas inhumanas, negras
porque su tonalidad no prende en la rueda de la providencia.
Todas las miradas confluyen en un mismo sinsentido,
todas las pasiones son siempre estrellas en estado de descomposición
y todo el calor del alma y de la aurora ha oscurecido y está frío.
Los versos son cada vez más largos delfines que se esfuman
en la torpe intención dde alcanzar un horizonte insasible.
Qué cansado es este trabajar por descubrir lo que no puede ser descubierto
y qué estúpido esperar alguna satisfacción por ello.







sábado, 1 de agosto de 2015

Erario de Luces Muertas, 7. Vosotros, poetas.



7.

Vosotros, poetas




    Miles de liras, defectuosas todas,
juntas, altisonantes,
orgullosas.
Amarga envidia retráctil, 
masa:
presencia.

    Poetas todos, grandes artistas
en la misma mesa,
sublíricos.
Hijos de la gleba y de tonta alcurnia,
ejército ruidoso alzando sus hojas,
feliz alegría epifísica,
volumen;
distancia.

    Baúles de palabras desperdiciadas,
sollozos pretenciosos en el diván de la soledad fingida:
cuánto penar por gozar de alguna pena.
Poetas todos, todos artistas,
engañados, engañantes, 
prescindibles,
sabed:
verdadero sentir, carnal, humano, espíritu,
densidad:
ausencia.




miércoles, 29 de julio de 2015

Erario de Luces Muertas, 6. Soneto.



6.

Soneto



    Noche, bruma nocturna, 
rapaz celeste de una sola luna,
pasión oscura, distancia inasible,
sonatilla infinita del tiempo y de la brisa.

    ...Mujer, grande y eterna,
viajante, amante, nómada sin sentido,
hermana del acero y de la pluma,
niña rota, herida vieja, tal vez lluvia.

    Mujer mía en esta noche nuestra,
sé imagen irreal y fantástica de la fuente,
recuéstate sobre la piedra desgastada.

    Mujer y noche, cuánto trabajo para mis sentidos,
cuántas hojas llenas de versos y caídas,
y cuánto rondar de metáforas inútiles.







domingo, 28 de junio de 2015

Erario de luces muertas, 5. Sueño cubista con trasfondo sexual.



5.



Sueño cubista con trasfondo sexual




    Imaginé que la noche en cubos verticales
se vertía como un vino espeso y negro,
malagueño, tiznado de rombos musicales
cuyo efecto hacía un solo rostro del rostro decaedro.

    La noche derramada sobre mis manos,
y los edificios, helicoidales como enredaderas,
escalando la belleza del objeto soñado.
Quien yo fui se encontró con el que yo seré
y se amaron sin disimulo
sobre el fuego vacío, la hoguera
prendida por un dios en el océano.,
hasta que el agua y el amor implosionaron
y tuvo lugar el nacimiento de una estrella.

    Ante mí se ocultó una presencia
(no era un cuadrado) a la que nunca pregunté
si era venida para hacerme entrega del descanso eterno.
El sueño, como el odio y la vida,
murió fatalmente,
pero antes del olvido y del polvo
tuve la indómita sensación
de ser yo mismo circunferencia y tiempo,
de estar siendo vigilado desde la negrura
por una mirada femenina e impaciente,
como si triángulo hubiese abierto una herida
entre mis sueños, la existencia y la nada.




jueves, 25 de junio de 2015

Erario de luces muertas, 4. El caminante ha burlado a su sombra.





4.



El caminante ha burlado a su sombra





    Como un mágico e inquietante presagio
que anuncia el final del gran eclipse
ha aparecido, en un recodo del camino,
moribunda, la sombra del que se había perdido.
Apenas si los hombres distinguen ya la silueta del caminante
en la estrecha perspectiva que dibuja la larga senda;
más que verlo, lo intuyen
porque corre el rumor extraño
de que se ha escapado de su laberinto.
Aquí está la prueba, en el mismo recodo
del camino, donde han hallado a su sombra, muerta.
Así es:
el caminante ha burlado a su sombra,
es ya un hombre libre, uno al que muy pronto
los otros hombres dejarán de ver,
cuando toque a su fin el eclipse vital
y la cegadora luz regrese al horizonte en que lo intuyen.





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