domingo, 18 de septiembre de 2011

Historia de la lejanía, 10.


Ítaca


Nació el viajero, y con su mirada languideciente
nacieron también los besos musicales que ya nunca habré de recuperar,
nacieron las últimas escalas, los recuerdos imborrables,
las penurias innombradas que con valentía esquiva
veré perderse en el olvido asumiendo la forma del horizonte.
La dureza extrema de mi memoria no soporta ya la falta de distancia,
necesita viajes, exige cimas, valles,
lagunas donde reflejar mi rostro encendido,
mantos de paja blanda donde amar y ser amado,
donde callar y ser callado,
y con la brevedad de un ocaso veraniego
decidir sin pensar el siguiente paso,
la siguiente alborada,
la próxima ciudad con puerto.

Caminar, y soñar despierto,
recuperar la fe en el azar que me trajo hasta aquí
y que algún día me llevará de nuevo al comienzo.
Elevar sin miedo esta flauta de cristal
con la que también escribo versos, dibujos en la arena
que el mar no borra, hace suyos,
pues por naturaleza el mar siempre incorpora.

– El mar incorpora, 
y yo solamente soy yo cuando soy cuerpo.






8 comentarios:

Elba Nery García dijo...

Hola David estuve recorriendo las historias de la lejanía y son excelentes , buenas imagenes desplegadas en tus letras .Un placer deleitarme en ellas.

David dijo...

Gracias, Elba, es un placer tenerte como primera seguidora del blog. Confío en que te sientas libre para participar, opinar y expresarte como desees.

Un beso enorme!

David

Jorge Lemoine y Bosshardt dijo...

Precioso, admirable obra de belleza insuperable.

David dijo...

Gracias, Jorge, por tu comentario y por animarte a visitar el blog, nada me haría más feliz que sentir que, en efecto, mi poema merece tu comentario. Cuento contigo para tener vivo este espacio.

Te mando un abrazo,

David

Anónimo dijo...

Escribes H E R M O S O gracias por invitarme, seguramente volveré a leerte.

David dijo...

Gracias a ti por aceptar la invitación. Hasta muy pronto, espero.

Anayss dijo...

Geniales letras…lleváis alma de poeta
esencia...entregar...perderse entre los sueño y ensueños de los inmortales
diseñando suspiros melodiosos.
Cada persona que escribe....trasmite calma...saludos.

David Martínez Romero dijo...

Gracias, Anayss, confío en que me sigas leyendo con idéntico entusiasmo.

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