miércoles, 21 de septiembre de 2011

Historia de la lejanía, 11.



Voz en la distancia


Siempre regreso desde la lejana tierra
a la que siempre vuelvo.
Siempre mis manos, delicadamente curtidas por el paso del tiempo,
dinamitan con su sola presencia
el tan parco recuerdo de un pasado
que nunca existió, sólo fue porque soñamos, y en nuestros sueños
también desaparecen las mentiras, perdido ya el derecho
a aferrarnos a lo que sabemos que no es cierto.
Por eso hablo desde la distancia,
porque recostado aquí, a tu lado,
prefiero callar,
elijo hacer uso no de la palabra, sino de mis manos.
Elijo morir en el silencio, y renacer en el sentido del tacto,
en la inhóspita región de los gusanos dolientes
que sinuosamente reptan hacia la crisálida, el futuro,
la barrera de cielo y música que al descender sobre el mar
genera horizontes, fronteras, lejanías.
La distancia entre un hombre y otro hombre:
he aquí la eternidad.





No hay comentarios:

ShareThis