domingo, 20 de noviembre de 2011

Historia de la lejanía, 18.



Pasión de la sangre


Pasión de la sangre o muerte nula,
rincón ahogado de amor sin cifra,
llanto que el alma agita en torno
ignorando la crudeza de una soledad infantil que gime y zozobra.
Siempre es el silencio,
siempre la compasión de un cuerpo por la tierra,
como el mar que brilla y se destaca
incrustando en la verdad del tiempo melodía.
La tarde avanza, surge lentamente un nuevo hastío,
también hoy se aburren las flores de sí mismas
y todos los paisajes se invaden de formas inconclusas.
Sentir frío cuando la piel se quema
es también una muestra de añoranza.
La luz, cuando tiembla, desata,
opone ritmos de tensión sanguínea
al corazón que late buscando una salida.
Morir es otra forma de anclarse en la mentira,
en la eterna falsedad de cuanto hiere oculto
desde la profunda sima que une al fondo y arrastra.
Amar es construir recuerdo,
llenar de objetos fugaces la memoria.
Pero la perdición del hombre es el olvido.




2 comentarios:

Mi corazón de poeta dijo...

Buenas letras, David , un placer dejarte mi huella!

saludos y un abrazo.

David Martínez Romero dijo...

Un placer recibirla!

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