jueves, 5 de enero de 2012

Historia de la lejanía, 21.



La verdad del sexo



El deseo es la antesala de los cuerpos que se enfrentan,
la más firme declaración de guerra entre lo que se imita en la distancia,
el odio infinito a cuanto resulta ajeno a los amantes
que durmiendo en la noche eterna se codician.
El amor es tan sólo la excusa, la brillante artimaña
del espíritu feroz y altivo cuando mueren las ideas.
Y el calor, ese fuego interno que a todos quema,
surge sin ruido como un árbol crecido hacia el oriente,
incierta oquedad del alma que vaga en otra alma
y anegada por la piel se condena a existir sin ojos.

Triste verdad, madre de todas las alegrías,
dulce loba que ama candorosamente y suplica,
mujer que entrada en labios muerde con las manos
y caída en hombre sueña, sin olvidar el destino ausente. 






1 comentario:

Padre dijo...

Bastante bueno,a ver si esta vez sale mi comentario

ShareThis