martes, 12 de junio de 2012

Historia de la lejanía, 33.





Quiero matar las sombras



Sólo son sombras, es verdad, pero no se mueren nunca.
Siempre caen en el fragor de la lluvia, y rozan la perfección
de un mundo que oscurece sin tregua 
en el olvido de los ancianos tortuosos.
Yo soy más fuerte, sin embargo.
Yo rechazo el camino de la serpiente,
repudio las razones que se muestran a sí mismas como mercancías,
exijo luz incluso donde las arañas duermen con los ojos abiertos,
quiero matar las sombras que se reproducen en silencio
y caer de nuevo en el fondo de donde no debí salir nunca.
Mi deseo es otra forma de querer la muerte,
otra luz sin calma, centro de duro metal
que acoge la eterna frialdad de la tibieza.
Sencillez.
Música de almena.
Frágil instinto de hombre rana que quiere dar muerte a su pasado oscuro.

Pero la noche palpita, y una mujer 
introduce en su propio cuerpo una espada,
y todos hablan, todos esperan largamente un final:
la vida es un final,
la muerte es una tragedia inversa.
Y en el solsticio del cementerio
cantaré aquella canción, aquel suspiro sin destino
que tantas veces utilicé para engañar a mis temores más sombríos.
Otra vez mentiré,
otra vez querré matar las sombras que pululan libremente por el prado.
Sin cabeza, romperé a ladrar entre los ejecutivos con gafas,
bailaré enajenado por las calles desiertas,
haré chistes cruentos,
me donaré a la ciencia,
me perderé en la oscuridad,
me quedaré a solas, esperando.
Y mataré de un golpe todas las sombras que me anegan. 





4 comentarios:

Fina Tizón dijo...

Un poema que aborda la dureza de la vida, pero donde inyectas gotas de esperanza aunque, a veces, tal esperanza pretenda dar la espalda, solo...pretenda.
Un poema fuerte, como todos los tuyos
Saludos, David

FINA

David Martínez Romero dijo...

Gracias, FIna. Ya hice una nueva propuesta del texto que me comentabas, espero que te resulte más apropiada: a mí me lo parece.

Saludos,

David

Fina Tizón dijo...

Hola, David
Leí el texto. A mí me gusta más. De todos modos, eres tú, en definitiva, quien debe estar convencido y satisfecho con el resultado, eso es lo primordial. Tú eres el autor.

David Martínez Romero dijo...

Hola, de nuevo:

Claro que soy el autor, pero me pareció bien tu comentario y quería conocer tu opinión: quizá en otros casos no esté de acuerdo, y sencillamente explicaré por qué. Es lo que me resulta tan interesante de este proceso.

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