lunes, 17 de septiembre de 2012

Historia de la lejanía, 42.



Elogio de la risa



No era fácil entender que había nacido para reír.
Durante tanto tiempo, callaba;
miraba hacia el mar (y callaba);
con la mirada perdida, el cuerpo encogido, 
en silencio
soñaba con abandonar algún día aquella seriedad como de piedra,
tan falsa como un plástico flotando sobre las olas.
Tanta afectación, necesariamente, debía ser mentira.
La pena, la tristeza, cuando no eran símbolo
sólo podían ser ausencia,
inexistencia,
vulgaridad oculta entre flores mustias.
El tiempo se dilataba, entonces;
cada segundo
quería conquistar el universo, se prolongaba,
y sin embargo, al fondo
siempre nubes negras derrumbándose contra el horizonte,
alud de ideas aún más negras rompiendo a pensar contra el alma.
Y después, nada.
Solamente el silencio, la imagen
de cien paisajes siempre idénticos a sí mismos,
de mil rostros compungidos siempre, y alejándose.
Por eso, callaba.
Durante tanto tiempo, callaba.

Y finalmente, un día,
amaneció quizá como tantas veces antes,
pero esta vez el ojo advirtió una luz más fina,
un mar más brillante,
un cielo más limpio.
Y nació la primera sonrisa.
Sonriendo, se incorporó,
buscó con la mirada momentos de color,
y el tiempo se abrió para dejar fluir aquella sensación de plenitud.
Porque el alma se siente plena cuando ríe,
cuando se eleva con suavidad y ligereza
y sonríe.
La nada, el vacío 
es la cerrazón del hombre ante la felicidad,
y la felicidad sólo es cierta cuando hay risa,
cuando cede el miedo, y la sombra, y la piedra,
y bailando hacia cien paisajes todos ellos distintos
salió alegremente al encuentro de otros como él,
otros que también rieran.
Y con ellos se quedó siempre, 
a solas,
con ellos y con su risa.
Y dio gracias por estar vivo 
y se rió de todas las cosas que permanecen a oscuras.





2 comentarios:

calamanda dijo...

Abrirse a la luz, a la vida y también a la palabra.

Saludos.-

David Martínez Romero dijo...


Diría que la vida permanece en la oscuridad o se abre al claro de la luz gracias al empleo de las palabras.

Un saludo,

David

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