lunes, 24 de septiembre de 2012

Historia de la lejanía, 43.



La presencia



Cuando la noche gime en lenta agonía sin escamas,
a veces entre musgos, a veces entre hiedras,
universal de paz que se derrama despacio hacia el abismo,
lento añorar de cosas nunca vistas,
silencio o rencor de la melancolía.
Amor salvaje y roto en mil pedazos,
el viajante sabe, estremecido, la verdad que duerme a veces en las venas.
Emana el calor de una piel que ruge y grita,
la fuerza íntima de las palabras cuando el mar se tiende,
el fragmento último de una canción que no termina
y si antes música
es ahora rumor,
y mañana sombra.
Presencia en la distancia,
soledad incierta,
niebla.
Luces tiemblan a los lejos.
Niños lejanos que lloran y suplican.
Ansiedad:
dónde ir cuando la razón se oculta,
cómo huir, hoy, ahora, antes de que el alma se extinga.
Busco otro ser a mi alrededor
y sin embargo no hay respuesta.
Nadie dice nada.
Nada ocurre nunca.




2 comentarios:

cirugia plastica de nariz dijo...

hermoso todo lo que escribes... se nota que cada una de las palabras te salen del alma... a mi tb me encanta la escritura y la poesia y en mis ratos libres me gusta recorrer blogs en busca de talento y el tuyo me ha maravillado
felicitacionees
saludos

David Martínez Romero dijo...


Amables palabras, gracias por la felicitación, espero recibir más comentarios por tu parte.

Un afectuoso saludo,

David

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