miércoles, 12 de diciembre de 2012

Historia de la lejanía, 54.



Las noches bárbaras



¿Quién es esta mujer? Es una sombra
sin pasión cayendo al fondo, llanto
de mar que acontece en breve, forma
silenciada como flor entre dos mares.
No quiere pensar, calla, y corre
fluyendo amor que no corrompe,
cieno, barro con forma de dios hacia el incendio,
torcida labor de amante en cascada.
Luna, como agujas, y dentro,
soledad, mano girando en torno, dedos
solitarios como niños huérfanos.
La ventana, el sol, la muerte,
rosas que mueren, miradas, tus miradas
y mi muerte.
Pero, dice, volveré.
No me olvides en las sombras de la noche agria.
Dice.
Y tuerce.
¿Quién es esa mujer?
Ya no es.
La ya nunca ida. 




2 comentarios:

Fina Tizón dijo...

Esa mujer: una sombra que roza la piel sin reavivarla, una sombra cuyo deseo siente fatiga y huye de una realidad que ya se desvaneció.
Así vi yo tu poema, amigo David. Seguramente describes otra situación, pero la poesía se toma esas libertades con los lectores.

Un cordial saludo y Feliz Navidad

Fina

David Martínez Romero dijo...


Hola, Fina,

Siéntete libre para interpretar el poema como te plazca y sientas, yo soy de la opinión de que el poema pertenece al que lo lee, cuando lo lee. Mi interpretación del mismo es, al final, una más.

Un saludo,

David

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