jueves, 14 de febrero de 2013

El Silencio, 4.



4


Sabe que tiene alma,
lo sabe
y por eso tiembla.
Porque tiene alma llora
y pregunta.
Con ardiente inocencia
hace una única pregunta
aunque ya conoce la respuesta.
Y se marcha
sin decir nada,
sin esperar a nadie.
Bien sabe que allá donde va
poco importan las respuestas
y las preguntas.
Pero llora, y tiembla
porque tiene alma.
Y por eso hace preguntas 
sin respuesta.





2 comentarios:

Fina Tizón dijo...

¿...y esa preguna única...?. Esa pregunta única, verso importante dentro de tu poema, me induce a pensar que tus letras llevan el color negro de una despedida en alguna estación sin retorno. Pero si obvio ese verso, puedo darle alguna que otra lectura más.

Cordiales saludos, David

David Martínez Romero dijo...


Quizá de lo que se trata es que de todas las preguntas se resumen en una misma, que se repite, aunque no tiene respuesta, y por más que no la tenga.

Cordiales saludos para ti, FIna.

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