jueves, 7 de marzo de 2013

El Silencio, 7.



7


No te duermas, alma,
no te engalanes de tus dulces sueños.
Luego, despierta, confundes el mundo con tu deseo
y regresas a mí, llorando
cuando la verdad es fea y te inunda de tristeza.
No te mientas, tampoco.
No te digas nada.
Calla, alma mía.
Calla.
Si música sientes,
calla.
Si sientes amor, si necesitas dar
y con voz delicada cantar todas las bellezas,
no lo hagas.
Calla.
Si quieres volar, y a cada uno
besar con dulzura en la mejilla
mientras con flores y fragancias inundas otras almas,
no lo hagas.
Calla.
Ya llegará el tiempo de donar.
El día vendrá – te lo prometo –
en que puedas entregarte por entero.
Cuando ese día llegue, lo sabrás.
Y entretanto calla.
Nadie te sabe aquí escuchar.





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