martes, 2 de abril de 2013

El Silencio, 10.



10


Qué será de mí, cuando calle la música.
Cuando las mujeres que hoy bailan y ríen
vayan a bailar, y a reír
lejos de mí, más lejos aún que la distancia.
Y qué será de mis manos,
de mis dedos,
cuyo silencio es imposibilidad para una caricia.
Qué será de mi voz,
de la triste cadencia de mis palabras
cuando nadie escuche,
cuando ya nadie quiera escuchar.
Cuando entornados, los ojos que miraban
no me busquen ya con su mirada,
y la sombra se cierna,
la vejez me cubra,
el olvido se apodere de mi alma.
Cuando llegue el invierno, como un final,
y una sola y última canción resuene en la caverna.
Será entonces la gran despedida.
En silencio,
a solas,
en un jardín sin música.
Cuando todos mis recuerdos se extingan,
qué será de mí.
¿La nada?
Bien.
Hasta que llegue ese momento,
sea el todo.
Es decir, totalidad.
Intensidad.
Plenitud.
Felicidad.
Intensa plenitud de una vida feliz
que con feliz intensidad hallará, quizá, una muerte plena.






ShareThis