martes, 17 de septiembre de 2013

El Silencio, 25.



25


Como se rasga un papel.
Así me separo yo el alma de la piel.
Así la voz divido entre rosas y penumbras.
Así el tiempo remato con los ojos inyectados en nieve
y las manos enterradas en el aire.
Porque niebla y tumulto son raíz de mi estancia
lentamente, huyo hacia la nada.

Aquí, con nadie,
existo.
Y juro que no volveré nunca.
Y después vuelvo.





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