domingo, 13 de octubre de 2013

El Silencio. Tercera Parte.




EL SILENCIO





Max Ernst, El ojo del silencio.





Segunda Parte


El monólogo

o cómo atravesar el silencio sin pervertir su esencia



28




Si por cierto soy lejano canto,
mi canto es nocturno, y alevoso,
pared que se sabe escalada por un alma
en este invierno riguroso y árido
que dicta con nieve sus cien verdades infecundas.
Soy ese callar, risueño,
que de cuando en cuando aclama.
Roca, entre voces de cristal.
Entre sombras como corazones, agua.
Y sin pensarlo rompo a hablar conmigo mismo.
En cierto modo, desespero.
Pero necesito contarme cosas,
decirme raros secretos sin importancia,
arrumarme con la magia de esta voz mía que es la herencia
de viejos músicos que nunca regalaron la música suya.
Y porque hablo conmigo
recuerdo que también existo,
sé que yo puedo también amar, y ser amado,
sé que mi futuro se encuentra también aquí
solamente futuro porque yace entre mis manos,
y con mis propias manos cavo agujeros en el tiempo
donde deposito después mi voz
y locamente me extravío. 






No hay comentarios:

ShareThis