martes, 19 de noviembre de 2013

El Silencio, 32.



32


¿Y la belleza?
Al final, después de todo concepto,
de tanta palabra,
de tanto libro
escrito, publicado y puesto luego a colgar de su estante
correspondiente,
tras años de exaltación de todo lo que es feo,
obsceno, monstruoso y tonto,
después de un par de siglos confundiendo realismo
con vulgaridad,
cuando apenas la poesía si ha quedado reducida a un facilismo insolente,
y la propia estética, ya en sí cuestionable,
ha venido a degenerar en diseño o cosmética,
al final
¿qué ha sido de la belleza?
¿Aún se busca, se defiende, se postula?
¿Aún se ama?

Afortunadamente,
la belleza, como la filosofía,
no requiere búsquedas, defensas ni postulados.
Pero la belleza es también un ideal.
¿No resulta irónico entonces
que precisamente nosotros,
los enemigos de la niebla y la mentira,
hayamos de ser los últimos idealistas?





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