viernes, 19 de abril de 2013

El Silencio, 12.



12


Creen que nada espero de la vida
y por eso callo.
Pero no es cierto.
Yo
lo espero todo
– y por eso, estoy callado.
Pero llegará el día
en que rompa mi silencio,
y lo haré con voz muy queda,
hablaré con la voz muy baja,
susurros apenas,
sonrisas como palabras.
Diré lo que siempre dije
y también lo que no he dicho nunca.
Diré, al fin, palabras.
Diré susurros.
Caricias habladas.






viernes, 12 de abril de 2013

El Silencio, 11.



11


Cuando pienso que, en verdad, he amado
pero mi amor no ha fluido diestramente,
me pregunto también si aquel juramento de soledad,
aquella promesa de distancia permanente
que hice en tiempo de aflicción y pérdida,
no fue sino una huida hacia delante,
un precipitarme hacia la nada sin abismo,
torpe huir del dolor, y de la pena.
Pena – dolor, hastío –,
que no desaparece en la huida,
que sigue viviendo, aquí, conmigo,
en el silencio
en esta estación de invierno que no cesa.
Amé, he amado, sigo amando
en la soledad infinita
donde mi reflejo habla como un eco
y me dice:

 “No te rindas.
Tú no has escogido la soledad. Eres soledad,
como eres tiempo
- tempo che finisce -
y nieve, y viento frío.
Aprende a ser ninguno
y como nadie, olvida.”

Así habla mi reflejo,
lento eco de mi silencio a solas,
ronco viento
de mi vivir a medias.






lunes, 8 de abril de 2013

Story of remoteness, 4.



Kissing for love


Little romantic spirit wandering among the rocks,
throw of dice, silver song,
honest grieving that dumps a crowd into consciousness
and overflows beneath a calyx of inadequate foam.
Little love, short smile, hand that, abandoned,
falls into untouched flesh,
but also caresses, wants, dignifies,
purifies with its ardency all that never flies
cause it doesn’t have a soul, nor affection.
Kissing like that, amongst embers, as if travelling trough yourself
assuming in the solitude of two lovers alone
that time it’s not time but a breeze that lasts forever.

Kissing for love, what a sweet foolishness,
what a gentle sweet mistake, blameless,
without malice,
without that spare, sinuous resentment of the premeditated,
morbid light that suavely focuses
embedded in a sea of light.

I don’t love anymore – who does?
I slowly kiss when the night become flesh
as I claim the woman’s love that, when she loves,
becomes body, so she laughs with blood and softness and sweetness
and only then she starts to fall into the sea we all come from,
the birds too…
and so the shadows.
I do not love anymore, why should I, I don’t know anything,
my understanding of love remains so far away, beyond the cold,
and coldly I present to myself this Spring that smoothly awakens.
Love is for the madmen.
I just want to kiss your lips
and dance around them. 





martes, 2 de abril de 2013

El Silencio, 10.



10


Qué será de mí, cuando calle la música.
Cuando las mujeres que hoy bailan y ríen
vayan a bailar, y a reír
lejos de mí, más lejos aún que la distancia.
Y qué será de mis manos,
de mis dedos,
cuyo silencio es imposibilidad para una caricia.
Qué será de mi voz,
de la triste cadencia de mis palabras
cuando nadie escuche,
cuando ya nadie quiera escuchar.
Cuando entornados, los ojos que miraban
no me busquen ya con su mirada,
y la sombra se cierna,
la vejez me cubra,
el olvido se apodere de mi alma.
Cuando llegue el invierno, como un final,
y una sola y última canción resuene en la caverna.
Será entonces la gran despedida.
En silencio,
a solas,
en un jardín sin música.
Cuando todos mis recuerdos se extingan,
qué será de mí.
¿La nada?
Bien.
Hasta que llegue ese momento,
sea el todo.
Es decir, totalidad.
Intensidad.
Plenitud.
Felicidad.
Intensa plenitud de una vida feliz
que con feliz intensidad hallará, quizá, una muerte plena.






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