domingo, 20 de abril de 2014

El Silencio, 36.







36



¿Y hablar a solas?
¿No es al fin un conato de silencio?
¿Y mentir?
Como, por ejemplo: mentirse uno mismo.
¿No es esto otra máscara para el olvido
que viene a ser la forma más triste del silencio?

Y el hecho es que no puedo seguir callando.
De modo que, como aquel viejo filósofo, me voy a contar mi propia vida,
pues ninguna otra cosa hay en este mundo
de la que pueda yo hablar con inteligencia.

Yo nací, o eso creo,
y alguna vez fui niño —lo sé
porque aún conservo la ilusión del juego
y la inocencia del que no lo da todo por perdido.
Fin.










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