sábado, 20 de junio de 2015

Erario de luces muertas, 3: Lorena.




3.

Lorena




    Un pájaro blanco que ha roto su luto
o un viento sahariano embriznado de intenciones,
no importa cuánto, las rocas sin musgo
habrán de retroceder lucífugas a tu encuentro.

    Siete veces siete noches sin luna,
como siete muertes que han vivido,
pasan desde que el demiúrgico destino
fundió dos deseos en una sola pasión calma
y no hubo negrura más que en los perfiles
de tu rostro dibujado en cada palabra mía.

    Lorena (flor, miel, energía), tu cabello
bien pudiera ser un suave alucinógeno,
como un sueño marmóreo, colosal,
que perfectísimo se derrumba ante sí mismo.

    Sí, sí, eternamente sí a los violentos
arrecifes de cariño y caramelo insípido,
e infinitamente sí a ti, porque te amo
y porque no te amaré jamás hasta que vueles conmigo.





2 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

Hola David
que intenso escribes!!!!!!!! y la melancolía te inunda lo bello!!!!!!!!!!!!!!

David Martínez Romero dijo...


Gracias por tu comentario, ojalá sigas pensando lo mismo con cada poema.
Saludos,
David

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